jueves, 13 de marzo de 2014

Comentario crítico del un fragmento de El Jugador

Aquí os dejo el enlace del fragmento que he elegido para mi comentario.

http://grego.h3m.com/~s094e75b/images/stories/selectividad/2013/Literatura_universal/literatura_universal_2013_6.pdf

En mi opinión, el tema del texto es la hipocresía de la sociedad, en la que es más importante la apariencia que la realidad.
En el siglo XIX, época en la que fue escrita la novela, existía una doble moral. En tu intimidad, podías hacer lo que te apeteciera pero en público, debías actuar según los cánones de conducta establecidos. Es más, la gente, en especial la burguesía y la nobleza, criticaba con dureza actos ''inmorales'' que cuando nadie los observaba, no dudaban en repetir.
Esta hipocresía se daba en muchos aspectos. En la novela se refleja el de tipo económico que vemos en el capitán ( que pese a estar arruinado mantiene la compostura trás haber perdido miles de francos) o en como la sociedad acepta a Madame Blanche cuando tiene dinero, cuando ''parece'' noble, aunque saben que no lo es.
Sin embargo, este tema no fue algo nuevo de ese siglo. Ya se había tratado, por ejemplo, en novelas de la edad media, como el Lazarillo de Tormes ¿Quién no recuerda al entrañable hidalgo que acogió a Lázaro?Este, aún sin nada que comer, vestía los más lujosos ropajes y se negaba a trabajar para así mantener la honra. Un mundo de apariencia.
Otra novela que también refleja muy bien la hipocresía social, esta vez contemporánea de El Jugador es Anna Karenina, de Tolstoi. En ella la doble moral se aplica con respecto al adulterio. Se saca la idea de que en esa sociedad lo importante no es que Anna halla engañado a su marido, sino que lo haga y los demás lo sepan, como él le recrimina.
Actualmente, estas actitudes nos parecen absurdas y despreciables. Sin embargo, no estamos libres de ellas.
En muchos lugares, como en mi pueblo, hay gente con graves problemas económicos que es capaz de endeudarse para lucir un traje nuevo en la romería todos los años, comprar un coche de última generación más acorde con la idea que quieren transmitir, o ir a la peluquería todos los viernes. Este ejemplo, aunque muy tonto, es una variante de la hipocresía que muestra el capitán.
Otro caso es el de la indignación ciudadana con la corrupción política. Todos nos enfadamos cuando escuchamos que un político ha estado aprovechándose de su cargo, como en el caso Bárcenas, o el caso de los ERES en Andalucía. Esto es perfectamente criticable y reprobable. El inconveniente es que aunque rechazamos esto, no dudamos en dejar de pagar algo si podemos, no declarar dinero etc...
Todo esto me hace preguntarme si alguna vez lograremos alejarnos de estos odiosos comportamientos