miércoles, 15 de enero de 2014

Resumen de algunos poemas pertenecientes a Las Flores del Mal de Baudelaire

A continuación realizaré un corte resumen de algunos poema pertenecientes a ''Cuadros parisienses'', apartado del poemario Las Flores del Mal, de Baudelaire.

Los siete ancianos

En las dos primeras estrofas del poema se hace una descripción de una ciudad, suponemos que París, un día de espesa niebla ''una niebla sucia y amarilla''. Allí, el ''Yo poético'' se encuentra pensando, discutiendo con su alma, tal y como dice él. Se establece una comparación entre el alma cansada del protagonista y un suburbio sacudido por el peso de las carretas.
En ese momento aparece un anciano pobre, con ropas gastadas y amarillas y la maldad reflejada en sus ojos. Su barba era picuda, parecida a la de Judas y estaba muy encorvado, por lo que debía ayudarse con un bastón. Andaba lento y torpe, como si fuera ''un brasero de tres patas''.
Sin embargo, detrás de él van otros seis ancianos, exactamente iguales que el primero, como si este se hubiera reproducido.
En la estrofa once el ''yo poético'' se pregunta si habría contemplado un octavo viejo, de no haberse ido, como hace. Fue a su casa, y asustado, cerró la puerta.
En la última estrofa se cuenta como el protagonista se debate entre salir o no, pero no se decide, pues su alma se encuentra ''perdida en el mar''.

Las viejecitas

Este poema es una alabanza a las ancianas, a las que pese a su vejez, decrepitud y defectos el poeta admira y sabe contemplar su belleza.
El ''Yo poético'' dice que espía a las ancianas en la ciudad, y después, pasa a describirlas minuciosamente.
En las estrofas 6,7 y 8 hace una reflexión acerca de la similitud del tamaño de los feretros de los niños, y los de las ancianas. Piensa que cuando una de ellas muere, vuelve a nacer en el cuerpo de un niños.
En la última estrofa de esa última parte del poema, se dice que las ancianas, que han sufrido tanto a lo largo de su vida, pueden servir ahora de consuelo para los que están sufriendo.
En la segunda parte, se habla de tres mujeres del pasado con algo en común: el gran sufrimiento que vivieron.
La primera, una sacerdotisa de vesta que debido a su cargo, no pudo estar con su gran amor.
La segunda, una sacerdotisa de Talía.
La tercera, una Madona que sufre por su hijo.
En la tercera parte se nos cuenta como a una viejecita le gusta sentarse en un banco de los jardines de la ciudad con porte orgulloso, aún con ganas de vivir.
En la cuarta parte se hace la ya nombrada antes alabanzas de las anciana, de las que ya nadie se acuerda, a pesar de los terribles o maravillosas historias pasadas. Sin embargo , el poeta si sabe reconocer su valor, su belleza, la serenidad de aquellas a las que en cualquier momento puede sobrevenir la muerte.

A una transeúnte

El poema relata el encuentro entre el ''Yo poético'' y una mujer. Este iba caminando por una calle bulliciosa, cuando de repente, pasó una señora. Ella era alta y delgada, y por sus ropas se deducía que estaba de luto. Su origen era noble, y su piel blanca como el marmol. El protagonista la miró y quedó cautivado por sus ojos azules.
En las dos últimas estrofas el ''Yo poético'' compara el encuentro con un rayo en medio de una noche oscura y se lamenta ante la imposibilidad de volverla a ver, pues él no sabe a donde se dirige ella, a la ve como posible objeto de su amor, ni ella sabe a dónde va él.

Los ciegos

El poema comienza con una exclamación del ''Yo poético'' en el que se insta a sí mismo, o quizás a una acompañante a contemplar a unos ciegos que están cerca suya.
De ellos se dice que son ridículos y singulares. Después se describe con precisión sus ojos, llamados también ''globos tenebrosos''. Estos ya no pueden ver, pero sin embargo, siempre están dirigidos hacia arriba, hacia el cielo. Así parece que evitan la oscuridad perpetua en la que viven.
Mientras tanto, ajena a estos hombres, la ciudad sigue su curso.
En la última estrofa se establece una comparación entre los ciegos y el ''Yo poético'' que se preguntas la razón por la que miran al cielo los ciegos, si no pueden ver.
Creo que los ciegos pueden representar a los poetas o artistas, que ajenos a lo que les rodea, elevan su mirada poética y ven más allá que el resto de personas.
El ''nuestro'' que aparece en el verso undécimo del poema me hace pensar que el autor se considera un ciego más.



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